JIU-JITSU: HOY
Lo que busca el (la) practicante de este arte marcial, es una postura o actitud flexible hacia la vida, y hacia todo lo que le ocurre durante su paso consciente por ella. El entrenamiento de esta postura flexible ha de desarrollar la aptitud para ver las cosas tales como son, en sus tiempos y espacios reales. A la vez se obtiene una práctica y entendimiento de la vivencia del presente, y de las ideas y emociones condicionantes de la libertad individual y colectiva.
Jigoro Kano, fundador del Kodokan judo, nació en 1860 y creció con la declinación de la clase Samurai. En el judo, Kano recogió el espíritu de las prácticas de estos guerreros del antiguo Japón, y las unió en un principio universal. En el libro Mente sobre Músculo, Kano dice:
En 1882, cuando comencé a usar el término ‘judo’, no significaba “ceder para vencer”. Más bien quería decir que, sea cual sea tu propósito, para cumplirlo debes usar tus energías mentales y físicas de la manera más efectiva… El judo comenzó con el estudio del arte marcial, y luego de a poco se entendió que podía ser aplicado en la educación física, el entrenamiento intelectual, la formación moral, la interacción social, la gobernanza, y la vida cotidiana de la gente… Por eso, judo no es simplemente un arte marcial sino más bien el principio básico del comportamiento humano.
Para ilustrar este principio del mejor uso de la energía, Kano habla de un comportamiento común, “fastidioso pero penetrante”, el hábito de quejarse:
¿Qué sentido tiene el acto de quejarse? Ciertamente, no es divertido para quienes deben escuchar a las quejas. La energía utilizada para hacer quejas desagradables, no puede ser considerada bien invertida. Más bien, debería ser empleada para algo útil. Esto requiere que uno se deshaga de sus sentimientos desagradables y deje de guardar rencores hacia otros. Con el tiempo, esto resultará en el mejor uso de la energía, no solo para uno sino también para mejora de la sociedad. Este principio debería ser aplicado todos los días y en todo momento.
Antes del judo existía el jiu-jitsu, traducido como “arte de la flexibilidad”. Aunque su práctica es milenaria, hoy día, ya no es tan difundida. Sin embargo, así como recientemente algunos líderes militares y presidentes desempolvaron las sabidurías de Sun Tzu, maestro chino del arte de la guerra; de la misma manera los entendidos en la administración de empresas ya hablan del ‘jiu-jitsu gerencial’. Expertos en la resolución de conflictos inventaron el término ‘jiu-jitsu político’. La idea central que ellos rescataron es: “no se oponga a la energía de un ataque sino, úsela en contra del propio atacante”.
Es verdad que las prácticas del jiu-jitsu y del judo hacen uso de este principio de ‘ceder para vencer’. Pero no es su verdadera esencia, y es importante señalarlo, porque a menudo uno se encuentra con personas –entre ellas colegas en la práctica de estas artes –quienes no reconocen el propósito final que propuso Kano para su arte: “perfeccionarse en beneficio de la sociedad”.
El maestro Kano definió tres niveles en la práctica del judo/jiu-jitsu. En el nivel bajo se entrena para la defensa contra un ataque. El nivel medio trata de la cultivación de mente y cuerpo. El nivel superior es el estudio del cómo aplicamos nuestra energía en beneficio de la sociedad. Esto debería ser el objetivo de cualquier proyecto educativo:
No importa cuán grande eras como persona, cuán superior sea tu inteligencia, o cuán fuerte tu cuerpo, si mueres sin haber conseguido algo… podrás decir que te has perfeccionado, pero no que hayas aportado algo a la sociedad.
Fuentes:
Kano, Jigoro
2005 Mind over Muscle: Writings from the Founder of Judo. Tokyo: Kodansha International
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